lunes, 3 de febrero de 2020

John Dos Passos: Morir es hermoso, como el mundo

Sería hermoso morir en Denia
joven, bajo el abrazo del sol
tumbado junto al azul ardiente del mar
y el reclamo permanente de los cerros de hierro.
Dénia, donde la tierra es roja como la herrumbre
y las colinas son del color de la ceniza.
Oh, podrirse en el suelo áspero
y fundirse en el fuego omnipotente
de ese dios blanco y joven y ardiente, el incandescente dios solar
para encontrar una súbita resurrección
en la cálida uva nacida de la tierra y la luz
que las mujeres jóvenes y los niños pisan
convirtiéndola en un mosto que hará fluir para generaciones futuras
un vino lleno de la tierra
del sol.
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Fuente original: https://lamarinaplaza.com/2013/08/20/el-cementerio-de-los-ingleses-cobija-en-secreto-el-unico-tributo-de-denia-a-john-dos-passos/?fbclid=IwAR0466Z4ZRiKABctEzU7IYKB0Ec2FkW-zzEdlzMhV4F1fTe6SHatgePlCew

viernes, 10 de enero de 2020

Decapitar a la Medusa (1981)

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En preparación para la próxima primavera hiperbórea, Clash of the Titans es, sin duda, una fábula rebosante de idealismo que tiene la facultad de revigorizar el músculo, la mente y el alma, conforme al plan holístico para la santificación. En primer lugar habría que detenerse a valorar el modelo de producción cinematográfica de Ray Harryhausen para entender su eficacia no sólo como experiencia lúdica, sino como acción formativa. Es un modo de hacer cine que permite, por un lado, respetar el espíritu homérico que debería estar siempre en la narrativa de referentes helenísticos, y también captar debidamente la atención del espectador con un ritmo visual fundamentado en esos momentos de contemplación, elipsis, y reflexión desde los cuales la imagen figurativa puede adquirir el valor de símbolo y, por ende, de acto espiritual. Y es que parece una proeza inalcanzable, atendiendo a su potente fulgor idealista, el hacer de ello algo que pueda ser llevado a la vida práctica. No existe un manual de instrucciones, pero ahí está la belleza de sus diálogos homéricos, la bella paisajística propia del Mediterráneo y del Egeo bajo una fotografía naturalista que, en vez de herir el ojo con el exceso de luces y de contrastes ( tan propio del cine fantástico hipermoderno ) nos deja ver el paisaje con una luz y una percepción similar a la que alumbraría a un cronista homérico de la época. Y ahí están el casco, la espada, el escudo, pero ante todo la figura del caballo blanco y alado, como principales referentes de los atributos del Caballero cristiano. La galopada aérea de Perseo a lomos de Pegaso, en concreto, la cual aparece siempre relacionada con salvar a la princesa o mujer de blanco (salvar nuestro hálito de pureza y bondad que late en cada corazón humano, o ser fieles a la iglesia pura citada en el Apocalipsis de Juan ) nos remite a un estado del ser que puede ser definido como la alegría del santo, los altos vuelos del místico, o sencillamente el vuelo de la imaginación o imaginatio vera

Hay otros aspectos que aparecen reflejados en el tono, el contenido y la textura de la imagen que nos remiten a facetas de la vida más inmediatas, como la importancia de la salud y de cultivar un cuerpo robusto. La belleza y la salud siempre van vinculadas al valor y la nobleza, mientras que la codicia del ser malvado se traduce en la degeneración del cuerpo y termina en fealdad. Aunque ello no siempre se corresponde con nuestro mundo cotidiano y físico, estas correspondencias se refieren al mundo espiritual y a la visión del hombre santo, donde, sin duda, bajo una apariencia agradable puede verse la mayor fealdad, o ver belleza en los seres más deformes, así como en el Reino de Dios existe una perfecta correspondencia entre la moral del Bien y su expresión física y, por tanto, allí sólo habitan seres bellos en todos los aspectos. El Idealismo apunta hacia el reino celestial y, de camino hacia allí, nos sirve de referente en este siglo de tinieblas.  

En el enfrentamiento con la Gorgona o Medusa está la parábola final acerca de esa lucha por defender la pureza o la virtud. Al contrario de la princesa pura y de alma blanca a quien hay que salvar, la Medusa es una representación femenina de la Serpiente, y de la mujer-víbora, expresión del mal absoluto en versión Ray Harryhausen. Decapitar a la Medusa es vencer el mal que habita en el corazón del hombre. Pero, nos dice el mito, no te atrevas a mirarlo directamente, porque puede destruirte. Deja que sea la Espada quien haga el trabajo, porque no puedes vencer el pecado con tu fuerza, sino con el Espíritu. El valiente, nos enseña Perseo en su hazaña, es quien sabe ser cobarde en su justa medida y en los momentos indicados...
Los dioses del monte Olimpo, concluye la película, existen sólo hasta que el ser humano aprenda la virtud del los héroes, con lo cual caminaríamos sobre la tierra como "dioses" en camino hacia el reino celestial de Dios.






viernes, 16 de agosto de 2019

La búsqueda del Tesoro



Siempre fuimos goonies. De un modo u otro resulta difícil no sentir la camaradería inspirada por aquella historia inventada por Steven Spielberg, un sujeto hijo de sus propios sueños. Esta reseña fugaz va por todos aquellos que son deudores de extraños productos del mainstream surgidos en una década increíble. Por quienes sintieron la llamada a buscar tesoros porque saben y sabían que la realidad esconde sus maravillas en lugares cavernosos, subterráneos, olvidados por la marcha normal del mundo. Por quienes teniendo sensatez, talento o genio serán, a los ojos del mundo exterior - el mundo que está a la salida del pozo de los deseos - simplemente disfuncionales, delincuentes o marginados. Por quienes persistieron, a pesar de todo ello, en la búsqueda del Tesoro. Y lo encontraron oculto en el campo del mundo. Encontraron sentido, razón y, en definitiva, la Palabra de Verdad. Un tesoro compuesto de joyas y piedras preciosas que son personas, rostros especiales, paisajes, viajes, secretos lugares de paz y regocijo. Tampoco vamos a negar que la película, aún conservando esa aura especial, actualmente resulta mediocre y pueril en comparación con el legado de posteriores y más recientes productos cinematográficos como Harry Potter, de temática muy similar. Cabe preguntarse, en todo caso, si llegamos a ser conscientes de cuánto le debemos realmente por todo el sentir y la experiencia surgidos a raíz de aquellas primerizas experiencias audiovisuales.   

martes, 9 de abril de 2019

Hispania

LA HISPANIDAD Y EL IDEAL DEL CABALLERO

en España por

Inspirados por uno de esos pensadores olvidados de la Tradición Hispánica como fue Manuel García Morente, hace ya unos años tratamos de sintetizar las claves espirituales, éticas y estéticas de la Hispanidad. El texto lo perdimos y no supimos de él durante años, pero providencialmente hace poco volvió a nosotros a través de un amigo que lo guardo durante este tiempo como fuente de esclarecimiento y motivación. Sin apenas retocarlo lo recuperamos ahora para “La Forja y la Espada”. En él y siguiendo las reflexiones e intuiciones del maestro García Morente, lo más esplendido de la antropología de lo Hispánico es revindicado como hoja de ruta para la forja interior de nuestra alma y brújula para nuetro actuar en el Mundo. Sea todo ello para que la consigna sapiencial de “llega a ser lo que estás llamado a ser”, pueda ser debidamente cumplida…
*
1º-El modelo de Hombre:
La Hispanidad como proyecto histórico político se constituyó ante todo conforme a una idea determinada de Hombre. Esa idea de “Hombre”, de “Ser Humano”, es el eje axial del proyecto. Dicha idea es en esencia la siguiente: Solo conforme a un horizonte de Trascendencia, de Eternidad, puede entenderse la Dignidad radical de lo humano, y por ende su Libertad. Libertad que será entonces auténtica cuando se dirija y se esfuerce por la preeminencia del Espíritu.
2º-España como Estilo:
La premisa espiritual y ética del punto 1º, determina un estilo, una manera de estar y ser, siendo dicho estilo, lo que configura de manera determinante la verdadera Hispanidad. Su norma y sentido, así como su desviación y desdoro. Dicho estilo de lo auténticamente español, deberá ser nuestra brújula a la hora de configurar los mandamientos de las “Aspas de san Andrés”.
3º-El estilo del Caballero:
El símbolo que sintetiza la esencia de la Hispanidad, que sintetiza el estilo Español conforme a todo lo anterior, no podrá ser el estilo del hombre de negocios, del triunfador de la sociedad capitalista, del alto ejecutivo; tampoco podrá ser el estilo del agitador social, del revolucionario, del tribuno de la plebe; tampoco podrá ser el estilo del artista, ni el del filósofo, ni siquiera el del asceta o el santo. Y por supuesto mucho menos el del tendero, el del mercader. El estilo que determina la Hispanidad y que ha hecho los mejores momentos de nuestra historia, es el estilo del Caballero. Del “Caballero Español”; hecho de Hombría de Bien, Compostura y Decoro, Respeto de sí, Honor y Valor, Generosidad, Largueza, Claridad de Alma, Amistad… Elementos que configurando a dicho caballero, serán esenciales en nuestro proyecto.
4º-El Caballero Español:  
El caballero español en esencia se conforma de los siguientes elementos:
Grandeza contra Mezquindad:
Es decir, el dar sin dudar mayor valor a lo que se es, que a lo que se tiene. El caballero español cultiva la grandeza porque desprecia el apego grosero a las cosas, ya que su alma aspira a una Trascendencia y Libertad que no pueden reducirse a lo meramente terrenal. El Escorial por ejemplo, es pura “grandeza pobre”, grandeza austera de muebles castellanos y murallas de Ávila.
Arrojo contra timidez:
Valentía, paso al frente, gusto por mezclarse con la vida y con la gente, sin miedo a la muerte ni al peligro, ni a la pobreza o la escasez, ni a la aventura.  Por que lo que le sostiene es una idea, un ideal de sí, de su propia dignidad, dignidad frente a la cual la vida no es sino un viaje lleno de cosas efímeras de las que no puedes sino beber despreocupado, sin apego mundano, valiente y despreocupadamente…
Altivez contra servilismo:
Orgullo de su propio camino, de su “ley interior”, que es la única frente a la que responde. Porque se precia de ser más que de poseer, y mira con desdén todo lo que no es sino vano oropel, y todo lo que no es sino servil sometimiento a “la ley falsa del Oro”…
Más pálpito que cálculo:
¿Se imagina alguien a los Conquistadores calculando como vulgares “bussines men” las posibilidades reales de la conquista de Méjico o Perú?… El español no es así. El Caballero español no hace cuentas como un prestamista holandés, más bien le basta con que su corazón le mande ejecutar una acción, que su gusto por hacer su propio camino como ventura, le llame a hacer lo que cree que debe hacer. Obedeciendo los dictados de su Corazón sin dudar ni calcular.
Culto al Honor:
Es la estimación que el Caballero Español hace de la forja de su propia personalidad independientemente de lo mera y groseramente terrenal, lo que le lleva a un culto casi religioso por el Honor. Honor que en España se vive como afán y propósito de vivir sin tacha, de poder siendo rico o pobre, venturoso o miserable, mirar a cualquiera a los ojos y sostenerle la mirada. Por que nada, nada de nada, en el ámbito de la nobleza del alma, se le puede echar en cara.
Culto a la Personalidad:
El español se siente sujeto de la Historia Universal, no mero convidado de piedra. Sabe que el camino que se recorre en la existencia humana lo hacemos nosotros mismos con la ayuda de la Providencia, y que no somos así fruto de las fuerzas ciegas de la economía, la naturaleza, el fatalismo de unos dioses crueles, o el determinismo de un universo mecánico y racionalista. La personalidad se cultiva y se trabaja, y de ella se deriva nuestro andar por este mundo, no como inercia, sino como fruto maduro de nuestra búsqueda.
Vida pública y Vida privada:
El español prioriza aquello que ocurre en su vida privada, en la vida que se hace de relaciones de tú a tú, de persona real a persona real, sin notarías, comisarías ni urnas de por medio. En aquello que configura su universo de relaciones personales por palabra, compromiso, camaradería o rivalidad. Pero sin instituciones, contratos, abogados o políticos. Anteponiendo el Honor a la juridicidad, la convivencia real a la democracia y la burocracia.
Presencia de la Muerte:
El español vive en presencia de la Muerte, no la teme, tampoco la adora. Antes bien se acerca a ella con desafío, como prueba de que hay en su alma algo más que “mera vida”. La existencia terrena no es así sino tránsito y prueba, y la muerte el momento decisivo en el que demostrar que se vivió con Grandeza y sin apego. Con una dignidad irreductible al miedo a la muerte y el regodeo mundano.
Anhelo de Eternidad:
“Muero porque no muero”… El Caballero quisiera estar ya en la Gloria Eterna, si debe partir lo hace sin mirar atrás, como si supiera que la patria de su alma esta en los Cielos y que allí, habiendo demostrado que podía estar en esta vida sin olvidar las Alturas, se le espera… Siente así la necesidad de demostrarse a sí mismo que su Libertad, no se somete al apego terrenal, y que su Dignidad inalienable, es tal porque no es de “este Mundo”, sino del Otro.
*
el caballero español, el entierro del conde de orgazaz
Del sobrio heroismo del Cantar de Mío Cid o el Poema de Fernán Gonzalez, a la serenidad frente a la muerte en el “Entierro del señor de Orgaz” o el respeto, elegancia y caballerosidad en “La rendición de Breda”. Del “honor es patrimonio del alma y el alma es sólo de Dios” de Calderón de la Barca, a san Juan de la Cruz cuando dice “Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada/ Para venir a poseerlo todo,no quieras poseer algo en nada”. De “la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el Mundo han sido” que decía fray Luis de León, a la escultura de Juan de Austria en su tumba en el Escorial. De Cervantes herido en Lepanto y preso en Argel, a don Quijote exclamando que “de lo que más necesitado está el Mundo es de Caballeros Andantes”…
Son sin número las referencias de la tradición española y especialmente durante el Siglo de Oro, de un ideal antropológico ético y estético que la Hispanidad hace suyo y ejemplifica de manera gráfica en la figura del “Caballero”. Caballero que de manera sintética hemos querido recoger aquí a partir de las enseñanzas de Manuel García Morente. Ciertamente dicho ideal parece haber querido ser olvidado o denigrado en la España cotemporánea y sin embargo, quienes así lo plantean y se afanan en ello lo hacen en vano, pues como una llamada guardada en el fondo del alma, el antiguo ideal vuelve a emerger hoy día entre jóvenes y no tan jóvenes, quizás está vez para ser reivindicado como un reencuentro con la propia identidad…
Fuente original: https://gonzalorodriguez.info/la-hispanidad-y-el-caballero-espanol/?fbclid=IwAR3idAfBIACiNsF-fnOKEy-a32UeXa-y1nY83CN_QjrMVwNr0ayI9egsrDs

domingo, 17 de febrero de 2019

A los vientos

                   
Cae fuego del Cielo
y nueva sangre sobre la tierra.
Espera un guerrero sin guerra
de rodillas en gran vuelo
velando por el tesoro.
Del infierno inerte
sube el rugido de Eos
y el hielo de la tierra
al alma le da muerte.
De rodillas revela sus alas
y el aire se torna llama
consumiendo hielo y muerte
escribiendo en oro y alegría:
"dichoso el hombre que camina
contra la corriente del mundo
hierve la sangre de euforia
con el viento en su cabello
y un nuevo nombre para la vida"