lunes, 18 de mayo de 2020

Por una Cultura de la Muerte


Misanthropic Division España: Photo



Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa "lugar de la calavera"...
Mateo 27:3


¡Felicidad o muerte!, gritan nuestros hermanos de misantropía, la cual - al contrario de esa visión mundana que afirma que la misantropía es una enfermedad del hombre egocéntrico y malvado -  se niega a vivir o a dejar vivir en un mundo de muerte espiritual. O todos felices, o todos muertos, gritan en su alma. A pesar de ello, no va por buen camino quien pretende combatir a la muerte con la misma muerte. No serán malvados, pero seguirán presos de su egocentrismo. Nuestro Cristo lloraba ante la terquedad de los necios, y desde luego que su principal misión consistía en dar felicidad al mundo por medio de su testimonio de la Verdad, y fue el principal ministro de la muerte; la muerte del pecado y del poder de Satanás. Porque Él vino a dar vida, y a enseñar el modo correcto de combatir. Al escudriñar las santas escrituras puede surgir una cuestión paradojal en torno al concepto de la muerte: por un lado, la muerte es la cárcel con la que el Diablo quiere sepultarnos para siempre en el olvido y la extinción eternas. Se nos indica también que Cristo, con el sacrificio en la Cruz, venció al poder del Diablo y obtuvo las llaves de la muerte con las que puede librarnos de ella y darnos la vida eterna. La muerte, pues, se nos presenta oscura y amenazadora, y sin embargo la escritura exhorta a no temerla, entre otras cosas, porque el único que verdaderamente puede matar es Dios. En este mundo existe un conflicto entre la Verdad y el mundo, y cuando se proclama la Verdad, el mundo aborrece a quienes lo hacen. Es por eso que Dios nos dio la instrucción de no temer a la muerte, porque el Diablo no tiene la última palabra, y Cristo tiene el poder de resucitar a los muertos en el día final. La muerte, en definitiva, es un cerrar y abrir los ojos para contemplar a Cristo en su venida, es un puente hacia la presencia visible de Dios. Un puente hacia el cual debemos ir con cantos y alegría, e imaginar que cuando estemos muertos seguiremos cantando y riendo, aunque no sea verdad. Por otro lado, el mundo ateo y secular enseña igualmente que no debemos temer a la muerte, porque es un hecho natural en el cosmos que habitamos, y forma parte de la vida. Es correcto desde un punto de vista humano, pero la muerte existe en el orden posterior a la entrada del pecado, es consecuencia de transgredir las verdaderas leyes del universo, que son las que Dios dispuso en el Edén. En cualquier caso, nunca se le debe temer a la muerte, pero sí a Dios, que es quien da vida eterna o permite que el plan del Diablo triunfe: extinguir tu vida y privarte de la eternidad que Dios tiene reservada para ti.

La calavera, por tanto, debe ser nuestra amiga y debemos llevarla colgando del corazón. La mayoría de nosotros pasará por el estado de putrefacción, y se convertirá en calavera, no así como Cristo, quien resucitó al tercer día, y quien, irónicamente, fue a morir al monte de la calavera, o Gólgota. Esta ironía de la historia bíblica nos dice que debemos reírnos de la muerte y, por tanto, de nuestra propia calavera. El mundo del satanismo utiliza la calavera como símbolo intimidatorio, porque cree que Satanás tiene poder, y no es así. Utilicemos, pues, la calavera como símbolo del poder que Satanás no tiene. En base a todo esto, vamos a rechazar también la cultura del luto. Existen actitudes de respeto hacia quienes han perdido a sus seres queridos, y hacia la memoria de los fallecidos, y eso es correcto. Pero la muerte ha de tener, por lo menos desde lo hondo del corazón, un sentido festivo y de alegría. El luto es oscurantista, fruto de la ignorancia y de la falta de Fe. Debemos morir con gozo, debemos buscar el sacrificio personal, renunciando a nuestras apetencias y deseos egoístas para morir por la Verdad, cultivar la convicción de que la vida de los demás es más importante que la propia vida. Y, así, ascender cada día a nuestro monte calvario, hacer de nuestra vida un calvario en ese sentido de gozo y sacrificio, a imitación de Cristo. Así pues, si somos ministros de la muerte, recordemos que Dios es el destructor del pecado. Para morir con gozo y abnegación, debemos aplastar la cabeza de la Serpiente, el yo del orgullo egoísta o egocéntrico, que no es lo mismo que un yo afirmado con el sano orgullo de una alegría templada y prudente.

Por último, aprendamos a vivir muertos, a deprimir la sensibilidad y la atención por el mundo de los supuestamente vivos. A apagar nuestros sentidos y nuestros oídos frente a los mensajes que nos llegan desde el mundo, y pueden ser mensajes de tipo sensual o mensajes de tipo informativo o intelectual. El mundo vibra con las mentiras y las sutilezas del Diablo, estamos sobreinformados, sobreestimulados, sobrealimentados, sobretecnologizados, sobresexualizados, sobreculturizados, pero Dios tiene su silbo apacible con el que nos puede hacer vibrar con su sola Palabra. Por eso debemos perder la esperanza y el entusiasmo por las cosas banales, por la humanidad, por la belleza de lo natural y sencillo, porque incluso eso, y todo lo demás, tiene los días contados. Por tanto, seamos amigos de la muerte, vive tu vía estética siempre y cuando estés dispuesto a volver al desierto ( a la vía ascética ) cuando el Diablo empiece a hacer ruido con el objeto de vender falsas esperanzas. Y ríe siempre junto con tu calavera. Porque, al estar muerto para el mundo, estarás vivo en la alegría que Cristo nos regala. 

File:Calavera de Adán.jpg - Wikimedia Commons
    

domingo, 17 de mayo de 2020

La bandera (II)

Himno de la División Azul | Uñas azules, Himnos

Por ese fuego destructor en el que queremos creer, camaradas, es conveniente aniquilar los propios esquemas mentales, y romper esa barrera que nos impide hilvanar la filosofía romántica del Espíritu con los símbolos que han sido utilizados y pervertidos por la política y la historia humana. El objetivo es cultivar la Verdad en el alma, sin olvidar a quienes lucharon, en la llamada división azul, contra la visión materialista y hueca del mundo, contra la aberración marxista y contra las ideologías de izquierda en general, con todas las respetables excepciones a considerar. Apostamos, pues, por una visión espiritual del mundo, por la Naturaleza, y por las patrias del corazón. Por el rojo de la sangre del sacrificio, por el dorado del Sol de Justicia, por la Cruz de Cristo, por la esvástica que expresa el movimiento ascendente y descendente en el transcurrir del alma, y por las cinco flechas del amor. Y si la España que vivimos no existe ni existirá nunca, la vivimos cada día por la fuerza de nuestro ideal. Los soñadores ya han vencido.

domingo, 5 de abril de 2020

Pervivencias


la numancia ó la tragedia del cerco de numancia - Comprar Libros ...


La Tragedia de Numancia, escrita por Miguel de Cervantes hacia 1585, es una obra considerada pseudo-histórica en cuanto a su fidelidad a los hechos acaecidos en la zona celtibérica de Hispania, allí donde los numantinos resistieron el asedio romano durante quince años. Tanto la historia cultural como la crítica literaria encuentran en esa obra teatral una diana sobre la que hilvanar un significado alegórico. Y lo hacen con gran acierto, de hecho, pues la literatura muchas veces forja una narrativa de las fuerzas telúricas de la Historia, o su significado ritual y legendario. Para los contemporáneos de Cervantes, resistir numantinamente frente al asedio de Roma era como una alegoría del sacrificio cristiano realizado por amor a la vida eterna. Si nos ubicamos en el contexto y en la mentalidad de las tribus hispánicas de los siglos anteriores al mundo cristiano, la bravura numantina se explica por la defensa de un modo de vida localista, libre de los grandes relatos políticos, legislativos y religiosos de la civitas grecorromana. Un modo de vida caracterizado por el amor a la tierra, a la vida sencilla, a la familia, sustentado por los sacerdotes que sabían detenerse a escuchar el susurro de los dioses, esa voz que vuela con los vientos. No obstante, la bravura numantina recorre los siglos hasta hoy del mismo modo que Roma vive y permanecerá hasta el Fin de los tiempos. Así como Roma ( sin dejar de ser, esencialmente, una permanencia de la antigua Babilonia ) cambia sus ropajes conforme al transcurrir de las distintas épocas, la resistencia numantina va adquiriendo nuevas formas y expresiones destinadas a preservar la Verdad en la que cree. Si fuere en el siglo XVIII, en la época de las luces masónicas y de la consecuente revolución francesa, el numantino se alza contra el poderío de la diosa razón y del ateísmo devastador. Si fuere en el XIX, contra las mentiras darwinistas y contra las filosofías materialistas resultantes, todas ellas instigadas por la masonería. Y ahora, frente a la Roma del siglo XXI, una Roma que lo abarca todo, política, religión, filosofías, tecnologías, globalismo, capitalismo y comunismo, ante todo eso, ante semejante monstruo, el numantino vislumbra un modo de retornar a la sencillez y al origen. Retornar a la tierra y a la Ley de Dios, aunque sigue obligado a convivir con y respetar las reglas del Imperio, hasta que éstas pretendan cambiar la Ley de Dios por la voz insolente de la autoridad humana. La alegoría compuesta por Cervantes sigue vigente.   

viernes, 3 de abril de 2020

Escipión y la disciplina



Escipión el Africano - Catalunya Vanguardista

«Nada más llegar, expulsó a todos los mercaderes y prostitutas, así como a los adivinos y sacrificadores, a quienes los soldados, atemorizados a causa de las derrotas, consultaban continuamente. Asimismo les prohibió llevar en el futuro cualquier objeto superfluo, incluso víctimas sacrifícales con propósitos adivinatorios. Ordenó también que fueran vendidos todos los carros y la totalidad de los objetos innecesarios que contuvieran y las bestias de tiro, salvo las que permitió que se quedaran. A nadie le fue autorizado a tener utensilios para su vida cotidiana, exceptuando un asador, una marmita de bronce y una sola taza. Les limitó la alimentación a carne hervida o asada. Prohibió que tuvieran camas y él fue el primero en descansar sobre un lecho de yerba. Impidió también que cabalgaran sobre mulas cuando iban de marcha, pues: «Qué se puede esperar, en la guerra dijo, de un hombre que es incapaz de ir a pie?». Tuvieron que lavarse y untarse con aceite por sí solos, diciendo en son de burla Escipión que únicamente las mulas, al carecer de manos, tenían necesidad de quienes las frotaran. De esta forma, los reintegró a la disciplina a todos en conjunto y también los acostumbró a que lo respetaran y temieran, mostrándose de difícil acceso, parco a la hora de otorgar favores y, de modo especial, en aquellos que iban contra las ordenanzas. Repetía, en numerosas ocasiones, que los generales austeros y estrictos en la observancia de la ley eran útiles para sus propios hombres, mientras que los dúctiles y amigos de regalos lo eran para sus enemigos, pues, decía, los soldados de estos últimos están alegres pero indisciplinados y, en cambio, los de los primeros, aunque con un aire sombrío, son, no obstante, obedientes y están dispuestos a todo.»

De los escritos de Apiano de Alejandría sobre la guerra de Numancia, siglo I d.c

lunes, 3 de febrero de 2020

John Dos Passos: Morir es hermoso, como el mundo

Sería hermoso morir en Denia
joven, bajo el abrazo del sol
tumbado junto al azul ardiente del mar
y el reclamo permanente de los cerros de hierro.
Dénia, donde la tierra es roja como la herrumbre
y las colinas son del color de la ceniza.
Oh, podrirse en el suelo áspero
y fundirse en el fuego omnipotente
de ese dios blanco y joven y ardiente, el incandescente dios solar
para encontrar una súbita resurrección
en la cálida uva nacida de la tierra y la luz
que las mujeres jóvenes y los niños pisan
convirtiéndola en un mosto que hará fluir para generaciones futuras
un vino lleno de la tierra
del sol.
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Fuente original: https://lamarinaplaza.com/2013/08/20/el-cementerio-de-los-ingleses-cobija-en-secreto-el-unico-tributo-de-denia-a-john-dos-passos/?fbclid=IwAR0466Z4ZRiKABctEzU7IYKB0Ec2FkW-zzEdlzMhV4F1fTe6SHatgePlCew

viernes, 10 de enero de 2020

Decapitar a la Medusa (1981)

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En preparación para la próxima primavera hiperbórea, Clash of the Titans es, sin duda, una fábula rebosante de idealismo que tiene la facultad de revigorizar el músculo, la mente y el alma, conforme al plan holístico para la santificación. En primer lugar habría que detenerse a valorar el modelo de producción cinematográfica de Ray Harryhausen para entender su eficacia no sólo como experiencia lúdica, sino como acción formativa. Es un modo de hacer cine que permite, por un lado, respetar el espíritu homérico que debería estar siempre en la narrativa de referentes helenísticos, y también captar debidamente la atención del espectador con un ritmo visual fundamentado en esos momentos de contemplación, elipsis, y reflexión desde los cuales la imagen figurativa puede adquirir el valor de símbolo y, por ende, de acto espiritual. Y es que parece una proeza inalcanzable, atendiendo a su potente fulgor idealista, el hacer de ello algo que pueda ser llevado a la vida práctica. No existe un manual de instrucciones, pero ahí está la belleza de sus diálogos homéricos, la bella paisajística propia del Mediterráneo y del Egeo bajo una fotografía naturalista que, en vez de herir el ojo con el exceso de luces y de contrastes ( tan propio del cine fantástico hipermoderno ) nos deja ver el paisaje con una luz y una percepción similar a la que alumbraría a un cronista homérico de la época. Y ahí están el casco, la espada, el escudo, pero ante todo la figura del caballo blanco y alado, como principales referentes de los atributos del Caballero cristiano. La galopada aérea de Perseo a lomos de Pegaso, en concreto, la cual aparece siempre relacionada con salvar a la princesa o mujer de blanco (salvar nuestro hálito de pureza y bondad que late en cada corazón humano, o ser fieles a la iglesia pura citada en el Apocalipsis de Juan ) nos remite a un estado del ser que puede ser definido como la alegría del santo, los altos vuelos del místico, o sencillamente el vuelo de la imaginación o imaginatio vera

Hay otros aspectos que aparecen reflejados en el tono, el contenido y la textura de la imagen que nos remiten a facetas de la vida más inmediatas, como la importancia de la salud y de cultivar un cuerpo robusto. La belleza y la salud siempre van vinculadas al valor y la nobleza, mientras que la codicia del ser malvado se traduce en la degeneración del cuerpo y termina en fealdad. Aunque ello no siempre se corresponde con nuestro mundo cotidiano y físico, estas correspondencias se refieren al mundo espiritual y a la visión del hombre santo, donde, sin duda, bajo una apariencia agradable puede verse la mayor fealdad, o ver belleza en los seres más deformes, así como en el Reino de Dios existe una perfecta correspondencia entre la moral del Bien y su expresión física y, por tanto, allí sólo habitan seres bellos en todos los aspectos. El Idealismo apunta hacia el reino celestial y, de camino hacia allí, nos sirve de referente en este siglo de tinieblas.  

En el enfrentamiento con la Gorgona o Medusa está la parábola final acerca de esa lucha por defender la pureza o la virtud. Al contrario de la princesa pura y de alma blanca a quien hay que salvar, la Medusa es una representación femenina de la Serpiente, y de la mujer-víbora, expresión del mal absoluto en versión Ray Harryhausen. Decapitar a la Medusa es vencer el mal que habita en el corazón del hombre. Pero, nos dice el mito, no te atrevas a mirarlo directamente, porque puede destruirte. Deja que sea la Espada quien haga el trabajo, porque no puedes vencer el pecado con tu fuerza, sino con el Espíritu. El valiente, nos enseña Perseo en su hazaña, es quien sabe ser cobarde en su justa medida y en los momentos indicados...
Los dioses del monte Olimpo, concluye la película, existen sólo hasta que el ser humano aprenda la virtud del los héroes, con lo cual caminaríamos sobre la tierra como "dioses" en camino hacia el reino celestial de Dios.