martes, 31 de octubre de 2017

Hispania de los santos y guerreros






Somos esencia, y si no conocemos la verdadera esencia hemos perdido el alma y la patria. Qué gran tesoro el del hombre que tiene una patria en el corazón. Pero la contemporaneidad y el "progreso" ( acaecidos desde finales del siglo XIX hasta hoy ) han asesinado a la inocencia, y ya apenas quedan imaginarios que den validez y legitimidad social a la vida del adolescente que recorre feliz un sendero de flores o al peregrino que, sentado en una silenciosa plaza de pueblo, contempla gozoso las montañas y el campanario de la iglesia. En consecuencia, y hablando en sentido no literal, quienes aún conservan en sus frentes el Sello de Dios ya no pueden "comprar ni vender".  La "marca de la bestia" se manifiesta también como implacable imperialismo cultural, aquél que aparece descrito, mediante figuras alegóricas, en la quinta trompeta de Apocalipsis 9, versículos 1 al 12. Es la destrucción del alma humana, abocada al vacío existencial, esos humos que suben desde el abismo profundo y contaminan toda la tierra con tinieblas espirituales. En la pintura contemporánea, testimonio de esa degeneración, tenemos los casos de Jackson Pollock y de Francis Bacon.


En estos días de crisis y amenazas de ruptura, muchos piensan y hablan sobre la cultura que deberíamos o no deberíamos ser. ¿Qué es España y por qué está tan enferma?. ¿Cuál es el origen de su desangramiento?. Desde luego, contra ese imperialismo espiritual referido antes, es menester definir una cultura y un espíritu colectivo que pueda aproximarse al Espíritu de Dios. Hispania no es la "movida madrileña", no es el "gran hermano" y demás bodrios televisivos, no es "sol y playa", no es Rita Barberá, ni Rajoy, ni Camps, ni Zapatero, ni Pablo, ni Puigdemont, ni el Real Madrid ni el Barça ni el gol de Iniesta en el minuto 116 de la gran final. Hispania es el eco de la antigua y enigmática Tartessos, es el Sol de Jerusalén girando hacia el oeste, es la marca de los celtíberos, el liderazgo de Viriato y la resistencia de Numancia. Hispania es la poesía y el romancero medieval, es los jardines y monumentos de Salamanca, es un lenguaje y un pensamiento perenne, como los poemas andalusíes de amor, huerta y palacios, es también la pervivencia cátara y el estandarte de los templarios, es el lugar donde reposa el santo grial de una sangre que pervive si la dejamos fluir a la vez que destruimos el imperio de Mamón. Hispania es el sincretismo cultural y arquitectónico de Toledo, los páramos de Soria y la geografía salvaje de Diania, desde el Montdúver hasta el cabo de San Antonio pasando por el Benicadell, la Mariola, la Font roja, Bocairent y hasta los muros de Almansa. Y tener espíritu hispano es ser idealista como el hidalgo Don Quijote de la Mancha, inocente como Sancho Panza y santo como pudo llegar a serlo Francisco de Borja. Culminando, pues, ya en el límite de las épocas, con la locura genial de Salvador Dalí. Hispania. Ecce homo. Escríbelo en el corazón y dale vida.


 Voz Valldense

lunes, 9 de octubre de 2017

Cimas

Empezamos la sección de "microrrelatos". Próximamente abriremos un buzón a disposición de cualquiera que quisiera enviar algún testimonio en este formato breve y conciso. No se necesitan grandes literatos ni ningún talento especial. Tan solo corazón, sencillez y transparencia.


Caminar por la montaña y ascender guiados por las sendas o la roca plana. Al principio era, hace más de una década, no mucho más que un deporte. Después se convirtió en un estado del alma, una de las mayores bendiciones de aquella primera juventud. Encuentras el ambiente, el clima y los pensamientos que te ayudan a salir de la enfermedad del mundo. Junto al amigo y camarada, siempre que el tiempo nos lo permitía, salíamos hacia las montañas con la intención de "sacudirnos las pulgas de la civilización" durante unas horas, o un día entero en caso de pasar la noche bajo las estrellas. El paisaje montañoso, los silencios del bosque, el vuelo solemne del ave rapaz, la prueba de resistencia física al buscar la cima de la montaña con la esperanza de hallar pronto el reposo, todo ello desarrollaba la actividad de la voluntad y la imaginación y, en última instancia, generaba una primera imagen o sentimiento de lo Eterno. No obstante, desde siempre he padecido de vértigo, esa sensación de "caer al vacío" que aparece cuando te acercas a un tramo del camino rodeado de una fuerte pendiente. Entonces te enfrentas a esa desagradable sensación de vulnerabilidad. En una ocasión tuve que superar el escollo de un peñasco que me impedía el paso hacia el final del sendero que nos guiaba a la cima del monte. Si quería culminar el viaje, tenía que hacer una pequeña escalada para superar el peñasco y hallar por fin el descanso pocos metros más allá, un descanso que siempre traía el placer de las hermosas vistas y algo para comer. Mi compañero logró superar el obstáculo con relativa facilidad, pero yo, tras unos cuantos intentos, me sentí impotente ante la sensación de pánico que me invadía cada vez que intentaba escalar aquel peñasco. Me faltaba el valor y me faltaban fuerzas, y empecé a llorar por la frustración que sentía. Y además me sentía atrapado, porque no sólo no podía avanzar más allá de aquella gran roca, la sensación de vértigo no me permitía retroceder debido a la fuerte pendiente, quedándome psicológicamente bloqueado. "Ayúdame", dije a mi compañero. Mi camarada me animaba, "no te rindas", "puedes hacerlo", "venga, tienes que ser valiente", "toma mi mano, yo te ayudaré". Pero yo no podía, y mi amigo empezaba a sentirse molesto. A la impotencia de aquel momento se sumaba la sensación de que mi fragilidad física, en ocasiones o demasiado a menudo, hacía que yo fuera un lastre para el compañero que compartía el viaje conmigo. Y me despreciaba a mí mismo, con lo cual la depresión anímica era cada vez mayor. El caso es que ya no recuerdo cómo fue aquello exactamente, pero a partir de cierto momento pude armarme de valor, agarrar la mano de mi amigo como quien se agarra a la vida y, poco a poco, entre sollozos y palabras de angustia, pude escalar la roca ayudado por el empuje de mi compañero, hasta que al fin puse los pies en suelo más firme, aunque la pendiente continuaba rodeándome por los cuatro costados, así que yo seguía aterrado. "Coge mi mano, no te sueltes". El hombre fuerte, el camarada implacable, podría haber seguido su viaje y no permitir que mi estúpida debilidad le hiciera perder tiempo en su excursión de fin de semana. Pero eligió socorrer al débil, sacrificar su propio potencial y, sin soltar mi mano, recorrer los escasos metros que faltaban para llegar al lugar de reposo. A veces necesitamos ser humildes para pedir ayuda y en otras ocasiones la humildad nos ayuda a renunciar a la propia virtud en beneficio del menesteroso.


Primavera del año 2001








lunes, 2 de octubre de 2017

Felibrige

Un pueblo ha de ser un Espíritu colectivo, así como la patria podría ser la imagen resultante de la relación entre el sentir del individuo y, por otro lado, la historia, el folclore, el idioma y el paisaje, a partir de lo cual el individuo establece el consenso fruto de una relación intersubjetiva. Así nace la verdadera Nación. Esa imagen de la vida del alma ha de tener su origen en el Espíritu de la Verdad, con lo cual tenemos que ninguna nación, pueblo o patria es verdadera si ésta no surge desde el reconocimiento real y explícito de la autoridad y las directrices de Dios, tesoros que en parte podemos recibir aprendiendo la Tradición. En cuanto a conflictos étnicos y separatismos, el problema de fondo es la ausencia de autenticidad en nuestra vida individual y colectiva. La ausencia del Ser verdadero. Consecuentemente, aparece la necesidad de hallar la "libertad", la "comunidad", la "independencia". La ilusión de trascender caminando hacia nuevos amaneceres, naciendo en un mundo nuevo y en una patria "real". Pero no existe tal cosa en la civilización que adora al "dios" Mammón.  Sabemos que Cristo, en su segunda venida, destruirá el mundo, y de toda nación humana no quedará ni rastro. Y sin embargo, necesitamos hallar una identidad trascendente, ese Espíritu colectivo, esa comunidad que, sintiéndonos parte de ella, nos libere de la opresión del sistema mundial satánico. ¿Dónde hallarla?. La Palabra de Dios contiene una advertencia frente al orgullo y la vanidad humana: existe un pueblo apartado del mundo, pobre, silencioso, y a pesar de ello su boca, a imitación de Dios, será como espada que hiere a las naciones. No podemos estar en los dos bandos, o con Dios o contra Él. O con las naciones de la tierra pecadora, o con el verdadero pueblo de Dios, el cual recibirá la recompensa de vivir en una tierra renovada, distribuida en verdaderas naciones en razón de la sabiduría de Dios, gobernadas por Reyes y sacerdotes que administrarán la sabiduría del Rey de reyes. Escrito está y no existen otras alternativas.
Nuestra sociedad, la misma sangre humana, necesita de la guerra, pero procuremos vencer con la Espada al "dios" Odín- Wotan. Utilizando el lenguaje junguiano, es el arquetipo que se está activando ahora mismo en la conciencia colectiva de Europa y el mundo, el mismo "dios" que arruinó el proyecto del socialismo nacional de la Alemania de Adolf Hitler al llevar al ámbito militar y geopolítico una lucha que debe limitarse a la esfera del espíritu y de la cultura. Recordando, además, que Wotan no es maligno en sí mismo, es una expresión humana que en realidad representa un atributo de Dios: la Ira, la tempestad, la venganza, la guerra y la destrucción en aquel gran día de la batalla del Dios todopoderoso ( Apocalipsis 16: 14 ). La iniquidad aparece cuando el ser humano asume funciones que son tarea exclusiva de la divinidad.
En el "Reino de Oc", desde la edad media hasta el romanticismo del siglo XIX, una luz brilló a lo largo de los siglos. Primero con un brillo puro y luego más atenuado, desde los cátaros ( o valdenses ) hasta el movimiento felibrige, los hombres de la Fe Libre, o los hacedores de palabras y de libros. Un pueblo bravo que lucharía hasta la muerte contra la cultura de las naciones del mundo. Un referente a tener en cuenta para quienes quieran seguir cultivando las humanidades a la Luz de la Palabra. La esperanza de cambiar las mentalidades y las conciencias por medio del ejercicio literario siempre inspirado en los atributos y las directrices de Dios.


Cuando los ángeles de los cuatro ángulos de la tierra dejen de retener a los vientos de la guerra, comenzará de nuevo el breve y pequeño reino de Wotan. Si para entonces no tenemos la Espada bien afilada vamos a sucumbir a la tentación de Satanás, enemigo de Dios y del hombre.




miércoles, 20 de septiembre de 2017

Audio sobre la fiesta de las trompetas


Un Rey se acerca a este mundo. El sonido de las trompetas anuncia su justicia y la de los santos que han de esperarle en su advenimiento. A partir de la luna nueva del atardecer del 21 de septiembre, primer día del mes séptimo.



Audio sobre la fiesta de las trompetas 2017

lunes, 11 de septiembre de 2017

La "ideología" de Dios






En el principio era Dios y el hombre, y el hombre era la imagen de Dios, y los pensamientos del hombre eran los pensamientos de Dios. Y así era la vida en el Edén: un Señor y Creador al que servir y obedecer en armonía con las leyes que sostenían aquel mundo perfecto. Belleza, equilibrio, bondad y relación jerárquica desde la criatura hasta el hacedor, pasando por las especies animales y las huestes de ángeles. Y también relación horizontal (relación de igualdad) entre el hombre y Eva, la mujer, y el hombre y sus hermanos. Posteriormente, en tiempos de Abraham, hubo un Rey en Salem, un hombre que encarnó la justicia divina en la tierra ya caída. En síntesis: la relación jerárquica y los modos de relación horizontal, la obediencia consecuente a la nobleza de los seres superiores, junto con la igualdad entre miembros de una misma raza y comunidad, el movimiento "ascendente" (crecimiento en poder, belleza y sabiduría ) y el movimiento "descendente" (la humildad, la compasión y la servidumbre) son constructos del pensamiento humano que, en aquel paraíso original, eran una unidad, la Santa Ley de Dios. Con la entrada del pecado en nuestro mundo y el paso de los siglos, la cultura humana ha ido desarticulando el pensamiento edénico y empezó a formar divisiones, antítesis y doctrinas de opuestos que han enfrentado a los hombres y cubierto de tinieblas a la vida intelectual y política en todas las naciones. Esa aberración llegó a su punto culminante a finales del siglo XVIII con la Revolución Francesa, dando origen a la abominable división de hombres y de ideas, aquello que conocemos como la Izquierda y la Derecha. ¿Alguna vez nos habremos preguntado, cándidamente, si Dios es de izquierdas o de derechas?.  Fijémonos, a grandes rasgos: la "derecha" (tradicionalmente, ya que hoy en día apenas existe un verdadero pensamiento de derechas) representa a la tradición, es la ideología que encuentra en el pasado el fundamento sobre el que construir un mundo que siempre necesita renovarse. La "derecha" defiende el valor de la jerarquía, la disciplina y la obediencia a los más capacitados y fuertes. Antepone el principio de realidad frente a los sueños y las utopías sin mesura. Por su parte, la "izquierda" mira siempre al futuro, allí es donde encuentra una solución utópica a los problemas colectivos, y frecuentemente desestima por completo la tradición y la sabiduría del mundo pasado. La izquierda reivindica la igualdad, la compasión por los seres más "insignificantes" y "débiles" de la sociedad. Resulta bastante obvio, pues, a la luz de la Palabra de Dios, que se trata de una división artificial que provoca un sesgo en nuestra comprensión del mundo y de la realidad social. Los atributos de Dios forman un todo armónico y completo, una intersección en la que la igualdad ( lo horizontal ) no debe estar reñida con la obediencia a los más sabios ( lo vertical ), y así veríamos cómo la tradición fundamenta a la revolución cuando caminan unidas, así como lo "débil" y lo "fuerte" se buscan y se necesitan, complementándose y formando al Hombre íntegro, el Hijo de Dios. Solamente el Nacionalsocialismo tiene carácter trascendente y supera los dualismos políticos e ideológicos, ya que se inspira, al menos, en la perspectiva de los dioses, en la intersección de lo horizontal con lo vertical, y no en la del descarriado viraje de la cultura humana ( específicamente, en sus revisiones más actuales, dejando a un lado, pues, los errores darwinistas y el racismo genocida de los años treinta y cuarenta del siglo XX ). Ahora es un trabajo exclusivo del individuo y de la conciencia individual que está esperando a Dios y quiere formar parte del remanente de los últimos días, pues toda iniciativa política que intente ir más allá del ámbito de la divulgación cultural y de la instrucción espiritual, estaría condenada a repetir el pasado.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Sangre y sacrificio

La sangre es la vida - Levítico 17: 11

Pensar la cultura humana a la luz de la Palabra de Dios nos trae el mal hábito de estar frente a la pantalla del ordenador, o con la cabeza baja mirando libros e imágenes que se suceden en el quehacer cotidiano. El caso es que, de tanto buscar belleza y Verdad, corremos el riesgo de convertirnos en hombres excesivamente refinados, y poco resistentes a ese posible dolor que sería consecuencia de salir de nuestras "zonas de confort". Por eso, mediante símbolos y mitos, es menester traer al alma el valor de la guerra y de la sangre. Símbolos como Conan, Alejandro el Grande, Heracles, Aquiles, Frodo, Sigfrido, o la Espada de Miguel frente al Dragón. En conformidad con el Espíritu y el mandato divino, la violencia y la fortaleza representadas en estos modelos procedentes de la cultura clásica sólo podrían tener un valor pedagógico ( como en la antigua paideia ) si las apreciamos aplicando una lectura espiritual. La estampa carnal de Heracles es un símbolo de la fortaleza moral del hijo de Dios. Frodo, y sobre todo Heidi, representan a esa misma fortaleza, pero desde una dimensión tal vez menos conocida y valorada por el mundo ( ¿la del "no hacer", tal vez? ), la del hombre socialmente insignificante, dócil como un cordero, y extremadamente conservador. Sangre y sacrificio es una conjunción que nos remite a los atributos de Dios y a lo Eterno. Nos remite a ese poder de la Voluntad de Dios que nos capacita para renunciar a la propia vida en beneficio del Bien y de la Verdad. Es el espíritu de abnegación con el que abandonamos nuestro ser, nuestros gustos y necesidades idiosincrásicas para poder cumplir con la Voluntad divina o el propósito de Dios para cada vida individual. En eso consiste el campo de batalla de los verdaderos Hijos de Dios. Los mitos o personajes de leyenda son "contrafiguras" o "tipos" del poder y del carácter de Dios. Por otro lado, no es menos cierto que necesitamos afrontar la precariedad material, la enfermedad, la angustia y las privaciones, a menudo las agresiones verbales o físicas por causa del evangelio. Con ello, pues, resulta que derramar nuestra sangre puede tener un sentido exclusivamente espiritual (morir al mundo para vivir con Cristo) o ser un acontecimiento literal, por lo cual los hábitos y costumbres medio-burgueses nos alejan de esa fortaleza del Espíritu en sentido integral: mente, corazón y cuerpo.

Valor y sangre, hermanos.

jueves, 31 de agosto de 2017

Oda

 Esas formas del placer peregrino
 que inundan la tierra
 con el canto del cielo
 y las voces de la conciencia alada.
Esas voces misteriosas y diáfanas.
Esa muerte que de tan cercana
ya es amiga.
Los sabios y las sabidurías inmortales
la espada que afila la vida y el sentir
la llama de la palabra y del sonido
las armonías del intelecto.
Ese placer en el mundo:
leer la divina comedia de Dante
mientras escuchas la música sacra de Mozart.
Crear pensamiento
con la Palabra Santa
y hacer la guerra del Caballero.
¡Gloria del peregrino!
¡la Gema de Dios y de sus ángeles!
¡Gloria!

 Voz Valldense